La popular frase de "todo depende del cristal con que se mire" invita siempre a la reflexión buscando diversos puntos de vista. Lo que se ve desde los asientos baratos, es sin duda muy distinto lo que ocurre en la primera clase o zona VIP de cualquier lugar, recinto, avión, etc... La posición refiere a muy escasos privilegios ó a la nulidad de los mismos, esos que por lo general se logran con un mayor poder adquisitivo. Lo que se ve desde los asientos baratos puede ser desde un escenario tan diminuto, donde no se alcancen a percibir las facciones de quienes se encuentran arriba, hasta una charola con comida caliente, copa de cristal y cubiertos metálicos en la zona "business" de una aeronave.

Traducido al terreno musical, "What we saw from the cheap seats" es el agudo título del sexto disco que publica la moscovita Regina Spektor, una artista que se caracteriza por acompañar su amplio rango vocal con un piano firme y complejo como instrumento principal. El álbum que está disponible desde el pasado 29 de mayo a nivel mundial, contiene once canciones en las que el la muerte es un tema abordado en varios cortes.
Otra distinción notoria desde que la cantaautora inició su carrera musical, es una mezcla muy balanceada de fantasía, nostalgia y reflexión sin importar si se es de origen italiano, americano, alemán ó ruso (las lenguas y nacionalidades han estado siempre presentes en sus canciones), pero desde la perspectiva de cualquier mortal de emociones desbordadas.
"Small moon town", canción con la que abre el disco, cuenta con una letra inclinada al existencialismo, sobre una ciudad imaginaria donde se cuestiona la bondad de las personas. La voz y piano apoyados en el bombo, se rompen a al mitad del tema con distorsiones, batería y aplausos que bajan la intensidad para concluir con un acorde y voz en seco.
"Oh Marcello" es un corte un tanto teatral sobre las intenciones, los malentendidos..., Comienza con un voluntariamente forzado acento italiano en el que un juego de diálogos y un bebé asesino como personaje divierten al escucha con la letra. Una caja de ritmos hecha con la misma voz de Spektor, es otro de los buenos momentos de la rola.
"Don't leave me - Ne me quite pas" es el segundo sencillo del disco que tiene su base en el bajo y batería así como las calles de Nueva York como columna vertebral de la narración. Melódicamente, hay tintes de calypso en el coro que podrían hacer creer que es el tema de algún programa de animación infantil por la optimista combinación entre trompetas, saxofón (barítono y tenor), marimba y una alegre programación.
"Firewood" es quizá una de las canciones más nostálgicas del álbum. Invita a disfrutar de la vida, echando un vistazo hacia la infancia a la que recurrentemente se anhela volver. Celebra catárticamente al piano cuestionando la posibilidad de la muerte, reconociendo al amor, valorando la amistad y admitiendo el dolor. Una batería suave y unas emocionales escalas finales son los encargados en concluir la pieza.
Patron saint. Hay cierto tipo de mujeres que ejercen una poderosa fuerza de atracción que se origina en la libertad de su espíritu y a su vez en una fragilidad disfrazada de necesidad de sentirse necesarias, en el deseo de encontrar el amor verdadero... Aunque siempre, siempre desde un lado doloroso... Sin embargo, van por la vida rompiendo corazones con los que una y otra vez se confunden creyendo que "ahora sí va la buena"... Y siempre no. Suelen asomarse al vacío románticamente de la mano de quien se deje e invariablemente se genera una sensación angustiosamente excitante. Esta canción habla de ellas, y del consejo de soltarles la mano antes de la evidente destrucción.
How. Literalmente, esta es una triste canción de amor, dedicada a alguien que se va para siempre, en la que se abrazan los recuerdos y la memoria. All the rowboats, primer sencillo "up-beat" que abre con sintetizadores y batería eléctrica para llevarnos a un poderoso piano sin complicaciones. En momentos, la dirección vocal recuerda a Suzanne Vega. Letra épica que refiere al arte expuesto, su trascendencia, su inmortalidad, su precio y consecuencia. Ballad of a politician, carente de introducción, entra con la voz directa para que, (oportnunamente para los mexicanos en estos momentos electorales) se aborde el tema de los intereses políticos por encima de los ciudadanos, en los que "el plan" siempre es más valioso que la gente.
En Open, predominan los acordes menores para crear una estructura particular que diferencia este tema del resto del disco. Es de los importantes momentos tristes y reflexivos en los que habla de la constante espera amorosa. Es quizá la letra más poética del álbum, que evoca imágenes frías y hermosas, que habla del encierro y donde se abre espacio para un inesperado dramatismo producido por fuertes bocanadas de aire.
The party. Canción en la que se celebra alegremente la compañía y se compara con una fiesta. De nuevo se toca el tema de la muerte, por los amigos que no están, por los que duelen, por los nombres borrados y sobre todo, cómo la felicidad le resta importancia al dolor. Jessica, es la canción más sencilla, digna de cerrar el disco, cuando se agotan las melodías y es necesario seguir el recorrido que depara la vida.
Los asientos baratos también ofrecen distintos puntos de vista y no siempre se reflejan en la falta de detalles o en la percepción borrosa, sino todo lo contrario. Un asiento barato a veces llama al agradecimiento por presenciar algo que te mueve desde el fondo, por asumir con mayor objetividad las circunstancias, o por simplificar algo que innecesariamente tiene que ser más rebuscado; al menos así parece suceder con este disco.























