La segunda película prácticamente es muy fiel al libro, sin contar los capítulos y personajes que se cortaron para hacer posible contar la historia. Quizá la diferencia que más llama la atención es que en el libro cuando Harry y Ron beben la poción polijugos, ésta hace que quien la toma adquiera exactamente la misma apariencia y características físicas de a quien está imitando. En la película, Harry y Ron tienen que fingir las voces de Crabb y Doyle.