Por James Matthews

GUAXUPE, Brasil (Reuters) - Desde cerca, se puede escuchar la respiración del toro de 450 kilos mientras salta y se voltea bajo los potentes focos del ruedo y lucha por librarse de su jinete.

Si uno se para más cerca, podría incluso recibir un montón de gravilla lanzada por una gran pezuña del animal.

Guaxupé es un tranquilo poblado agrícola en Brasil, famoso por su festival anual de rodeo, que dura diez días y que reúne a algunos de los más habilidosos ganaderos profesionales y a populares cantantes de música country del país.

El pueblo está emplazado en el estado sureño de Minas Gerais, en el corazón de la región cafetera y sede de la mayor cooperativa del café de Brasil, Cooxupé.

"Es la semana más loca del año", dijo Ana Paula Chagas, residente de Guaxupé y empleada de Cooxupé. "Estamos en la mitad de la cosecha del café y todos tienen dinero para gastar", agregó.

El festival rural en Guaxupé remarca las enormes diferencias a lo largo y ancho de Brasil.

El país es a menudo estereotipado en el extranjero como un destino de arena, samba y caipirinhas, pero también es una tierra de esforzados vaqueros y de millones de apasionados fans de la música country.

Las escenas en Guaxupé no se verían fuera de lugar en áreas rurales de Estados Unidos.

En el festival, los vaqueros compiten sobre caballos sin domar y sobre toros, y deben permanecer montados al menos ocho segundos para que los jueces evalúen sus esfuerzos.

Su concentración es palpable mientras elongan, se persignan y golpean los flancos de los animales antes de montarlos.

Los competidores se protegen con mamelucos de cuero y almohadillas en el cuello. Luego de que los animales son liberados del corral, los músculos de los jinetes se contraen mientras tratan de mantener su peso centrado para no caer.

Durante el día, polvorientas camionetas transitan por las calles adoquinadas tocando "sertanejo", o música country brasileña, desde parlantes amarrados al vehículo. Hombres con sombreros de cuero y desgastados jeans llenan los bares del pueblo para beber cerveza antes del show de la noche.

Cuando se pone el sol, la arena se llena rápidamente y rostros expectantes ven cómo los toros y caballos son preparados para el evento.

CAIDAS

Es vital caer por el lado correcto de un caballo salvaje. Si se cae por el lado equivocado, el peso del jinete atrapa su mano en el apretado guante de cuero trabado en el mango metálico de la montura.

El ganador de la competencia del caballo salvaje es arrastrado por su caballo por todo lo largo del ruedo, con sus pies peligrosamente cerca de las pezuñas de su cabalgadura.

Por unos breves pero agonizantes segundos, el público guarda silencio para luego hervir de admiración cuando otros jinetes liberan al vaquero, que es llevado afuera, cojeando y sonriendo, por dos paramédicos.

Luego de la última competencia con animales, guardias de seguridad abren las puertas del ruedo para el concierto de la noche.

Zezé Di Camargo y Luciano son el dúo más famoso de música country de país, que vestidos inmaculadamente cantan sobre amor perdido y mujeres inalcanzables. La muchedumbre conoce cada línea de la canción y la corea.

Ocasionalmente se registran disturbios entre los asistentes, pero hay pocas peleas cada noche, según un bombero que supervisa el puesto de primeros auxilios.

(Editado en español por Juana Casas)