BART SIMPSON
Bart es el Simpson más incomprendido. Se siente constantemente frustrado por la gente de mente cerrada de Springfield que lo juzga tan solo por sus pensamientos y acciones. En realidad, es solamente un niño bueno con algunas ideas malas, un par de ideas realmente malas, y una o dos que aún están siendo estudiadas por el fiscal de distrito. Básicamente, Bart no es diferente de cualquier otro niño común de cuarto grado. Le gusta andar en patineta, el chicle, los raspados del Kwik-E-Mart y atrapar a un patiño de televisión homicida por su propia mano – dos veces.
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Calificado como “de bajo rendimiento” por las figuras de autoridad, Bart se encuentra en una montaña rusa académica, con calificaciones que van pasando de 5 a 6 y de regreso nuevamente. Pero puede ser muy ingenioso cuando la suerte no está de su lado – mientras que no tenga que usar su ingenio nunca para algo que tenga que ver con la escuela. Inclusive aprendió partes del Talmud para ayudar a su ídolo, Krusty el Payaso, a reunirse con su padre, el Rabino Krustofski.
Tal vez por encima de cualquier otra cosa, las primeras palabras de Bart cuando era un bebé nos pueden dar un vistazo a su carácter: “¡Ay, Caramba!” - palabras tan ciertas hoy como cuando fueron pronunciadas por primera vez.

