
El célebre pintor peruano Fernando de Szyszlo dice que no ha pasado un día sin que deje de trabajar, pues es una "compulsión" que lo acompaña desde que se inició en el arte y "lo ayuda a soportar la vida", según señala en vísperas de su 87 cumpleaños. Cree que está viviendo tiempos extra.
El pintor tiene planeado trasladarse junto a su familia a una playa de Nueva York para escapar durante un mes del invierno limeño. Allí celebrará su cumpleaños el 5 de julio y seguirá volcado en sus cuadros.
En Lima, el artista mantiene una rutina inquebrantable en su amplio estudio situado en el segundo piso de su casa, donde solo trabaja con luz natural y en el que pasa muchas horas en solitario para encontrar su forma de expresión entre trazos abstractos, bocetos y botes de pintura, siempre con un fondo de música clásica.
Aunque De Szyszlo, de cabello cano, andar ágil y memoria prodigiosa, cuenta con diversas distinciones nacionales e internacionales por su trayectoria reconoce que siente "terror" cada vez que tiene ante sí un lienzo en blanco.
"Es un desafío en el que en la primera parte es fascinante porque uno va vislumbrando lo que puede salir y después se le va escapando. Yo siempre he dicho que la pintura es el homicidio de un sueño. Usted trata de coger ese sueño y se le escapa, es terrible. Pero eso al mismo tiempo es lo que le hace a uno seguir pintando", relata.
Fuente: EFE
























