La edición 2011 del Festival De Cine en Toronto dio la bienvenida a varios trabajos cinematográficos dirigidos por mujeres. Este festival, en especial, siempre ha sido una plataforma importante para aquellas películas dirigidas por mujeres, visiones completamente distintas que van desde la segunda cinta de la actriz Sarah Polley, convertida ahora en una cineasta en forma pasando por "la chica material" y su persistencia por demostrar que puede ofrecer algo detrás de las cámaras hasta llegar a las interesantes ideas de Andrea Arnold de reinventar un clásico literario de las hermanas Bronte, pero vayamos por partes...

TOMA ESTE VALS...
La actriz Sarah Polley habría debutado como directora hace unos seis años con un drama titulado Away From Her en donde abordaba temáticas como la senectud y el Alzheimer logrando obtener una memorable actuación por parte de Julie Christie en el rol central de la cinta. Confieso que la película en su momento me pareció dispareja y desordenada además de considerarla uno de los filmes más sobrevalorado de ese año. Hoy el título de su trabajo es Take This Waltz (haciendo referencia a la melodía de Leonard Cohen), un drama romántico con elementos cómicos que vuelven a poner en cuestionamiento las habilidades de Polley detrás de las cámaras. La idea en la que se centra la película es la recurrente historia de la mujer en crisis al borde de cometer adulterio relatado desde un punto de vista femenino. Michelle Williams (quien parece estar haciendo una carrera con este tipo de personajes) es Margot la esposa de Lou (Seth Rogen) quien se encuentra en la encrucijada cuando conoce a su vecino Daniel (Luke Kirby). La película está llena de buenas intenciones y de momentos realmente brillantes pero, al igual que la anterior, la estructura de la misma es torpe impidiendo al espectador poder experimentar un viaje. El discurso de Polley radica en no presentar respuesta a las interrogantes, aquí no hay lugar para héroes ni para villanos, ideas interesantes si hubiera estructura alguna.

MADONNA ARRIBA A TORONTO...
"La Reina Del Pop" llega al festival después de la controvertida presentación que se realizó de W.E. en Venecia. Madonna se hizo acompañar de las actrices Abbie Cornish y Andrea Riseborough para asistir a la gala de lo que representa su segunda película como directora (debutó en el 2008 con Filth and Wisdom) a la que nombra simplemente W.E (iniciales de Wallis y Edward por si se preguntaban). ¿Qué les puedo decir al respecto? La premisa se centra en dos historias de amor a destiempo entrelazadas en una misma película: una tiene que ver con el relato del escandaloso "affaire" entre el rey Eduardo VIII y la socialité Wallis Simpson (Riseborough) mismo que cambió el curso de la monarquía inglesa, la otra historia nos remonta a 1998 en donde una solitaria mujer casada neoyorquina (Cornish) empieza a tener una obsesión con la figura de Simpson a la par que se enamora del guardia de un museo. Entre lo rescatable del filme podemos mencionar que hay una dirección de arte exquisita logrando secuencias verdaderamente hermosas visualmente, editadas con un ritmo seductor amén de un diseño de vestuario de primera. Lo malo es que la directora no tiene completamente claro que quiere decir con esta película. Los personajes centrales de la historia resultan difusos además de que la estructura de la misma impide que el espectador pueda tener claro lo que está sucediendo en pantalla. Temo decirles que Madonna hace mano de elementos por demás cursis y descabellados como el que los dos personajes centrales interactúan en el mismo momento para intercambiar "tips" de belleza o escenas de intimidad entre los Duques de Windsor que, estoy casi seguro, solo pasaron por la cabeza de la directora. W.E. es un desastre con valores de producción de primer nivel.

CUMBRES BORRASCOSAS PARA LAS NUEVAS GENERACIONES
Posiblemente el valor más importante de la irreverente versión que Andrea Arnold hace del clásico de Emily Bronte sea el poder presentar a las nuevas generaciones por primera ocasión el clásico relato de pasión que se ha convertido en una de la historias de amor preferidas de la literatura. Arnold (responsable de tan interesantes trabajos como Red Road y Fish Tank) abandona cualquier elemento sofisticado o "glamouroso" que haya adquirido la historia con las distintas versiones que se han realizado al respecto en el transcurso de los años, muchas de las cuales la han convertido en un drama romántico de época. Arnold va hacía la raíz, al origen, haciendo a un lado artificios o elementos que ella considera innecesarios para contar este relato, simplemente opta por ir a la columna vertebral del asunto: una historia de pasión de juventud. Entre los cambios radicales está el situar la mayor parte de las acciones en las llanuras de Yorkshire con un diseño de audio que nos permite escuchar el viento y sentir el silencio. Su Heathcliff (caracterizado por Solomon Glave en la niñez y por James Howson en la juventud) es interpretado por un actor afroamericano lo que hace todo sentido en la versión de Arnold. El problema aquí es que la novela habla específicamente del sentimiento de la pasión, elemento ausente en esta película. La carencia de química entre los jóvenes protagonistas es más que evidente, cuando se trata del elemento esencial del texto. Es una verdadera lástima que la puesta en escena de la directora haya quedado en algo exclusivamente anecdótico cuando pudo haber sido una gran película. De cualquier manera, de las tres propuestas que tocamos, la película de Andrea Arnold resulta por mucho el mejor filme de los tres.
Twitter @oscaruriel

















