George Clooney

Probablemente la característica principal con la que podemos describir este festival es la diversidad y cantidad de películas que se presentan en tan sólo diez días. Resulta casi imposible el poder asistir a por lo menos, la mitad de los filmes que integran la programación además de las actividades publicitarias paralelas que se realizan a la par de las proyecciones.

Este ha sido apenas mi segundo festival, la primera ocasión fue hace nueve años, sin embargo inmediatamente pude identificar y recordar la eficaz logística con la que está organizado el evento además de que ahora se cuenta con el imponente edificio del TIFF, con cinco salas de proyección de primer nivel, que sirve como sede oficial del evento durante el festival y como cineteca el resto del año.

A pesar de algunas notables ausencias en la programación de cintas como Hoover de Eastwood, The Iron Lady de Lloyd y My Week With Marilyn de Curtis por mencionar algunas.Toronto cumplió con el cometido de reunir lo más destacado del año en cuanto a producción cinematográfica internacional se refiere con la inclusión de aquellos filmes que llamaron la atención en Cannes como La Havre de Kaurismaki, The Artist de Hazanavicius, We Need To Talk About Kevin de Ramsay y, mi favorita del grupo, Melancholia de VonTrier.

De la selección de Sundance se contó con Martha Marcy May Marlene de Durkin, Like Crazy de Doremus y Take Shelter de Nichols mientras que de Venecia tuvimos la oportunidad de ver la versión que Andrea Arnold hace del clásico de Bronte Cumbres Borrascosas y la obra de arte que constituye el Fausto de Sokurov.

Ryan Gosling

El Festival De Toronto también funge como una plataforma importante para el lanzamiento de cine local. Se respira siempre un aire nacionalista en cuanto a películas canadienses se refiere de tal manera que funciones de películas como Take This Waltz de Sarah Polley ( indiscutbilemente una de las figuras consentidas del festival), Monsieur Lazhar de de Philippe Falardeau y Edwin Boyd de Nathan Morlando se convierten en verdadero acontecimientos durante los diez días de celebración.

Después del Festival de Cannes, creo que Toronto es el evento con más poder de convocatoria tanto de miembros de la industria como de creativos involucrados en cada una de las producciones. De esta manera el desfile de celebridades es prácticamente interminable a partir de la inauguración del mismo. Las figuras masculinas que más llamaron la atención éste año fueron George Clooney quien recibió elogios por su participación estelar en The Descendants de Payne y quien acumuló críticas encontradas por su dirección de The Ides Of March, para muchos un sobrevalorado filme con una torpe realización que se protege con su espectacular reparto. Ryan Gosling fue definitivamente otra de las personalidades indiscutibles de la versión 2011 de Toronto, principalmente por su atinada interpretación del antihéroe de Drive, uno de los filmes que se convirtió en tema de conversaciones con café durante el festival.

Madonna llegó para recolectar las peores reacciones por su cursi y confusa interpretación del romance entre el Rey Eduardo VIII de Inglaterra y la aristócrata socialité Wallis Simpson. Probablemente lo único que podamos destacar de la película son sus valores de producción porque tanto el guión como la puesta en escena adolecen de coherencia y uniformidad. La actriz Rache Weisz fue otra presencia notable que asistió con la finalidad de apoyar 360 de Fernando Meirelles, una disparejo relato a la "Babel" a través de relaciones románticas sucedidas alrededor del globo, y The Deep Blue Sea de Davis en donde Weisz interpreta el icónico rol de Hester Collyer de la obra de teatro de Terence Rattingan el cual tuvo una tibia recepción en Toronto.

Entre las decepciones más notables de los filmes que tuve oportunidad de ver podemos contar fácilmente a MoneyBall de Miller, un proyecto personal de Brad Pitt con una interesante premisa pero cuya ejecución provoca que filme resulte irrelevante. The Lady de Luc Besson sobre la heroína contemporánea Aung San Suu también cae en el terreno de la cursilería en una película muy bien realizada con dos horas y media de duración que termina por ser reiterativo y, finalmente, aburrida.

Shame, The Descendants y el trabajo interpreativo de Glenn Close en Albert Nobbs fueron los renglones sobresalientes durante el Festival logrando que estas películas se consideren los éxitos de Toronto 2011.

LOS MEJORES FILMES QUE VI... Shame De Steve McQueen, The Descendants de Alexander Payne, We Need To Talk About Kevin de Lynne Ramsay, Las Acacias de Pablo Giorgelli y Melancholia de Lars VonTrier.

LAS DECEPCIONES DE TIFF... Intruders de Fresnadillo, Heleno de Fonseca, W.E. de Madonna, Anonymous de Emmerich, Sleeping Beauty de Leigh y Twixt de Coppola.

Twitter @oscaruriel