
Durante una entrevista exclusiva celebrada con el actor Ryan Gosling y el director Nicolas Winding Refn a propósito de la cinta Drive, ambos coincidían en que la trama de la cinta en cuestión era muy similar al de un cuento clásico de los hermanos Grimm: una bella doncella (Carey Mulligan) vigilada por un fiel cazador (Gosling) de un inminente ataque por parte de un despiadado lobo feroz( Alberto Brooks) sólo que en esta ocasión la anécdota es trasladada a las calles del centro de Los Angeles en donde Gosling no interpreta a un príncipe sino a anónimo personaje (nunca conocemos el nombre real del protagonista), un hábil conductor de automóviles que se gana la vida como mecánico, stunt de películas y conductor designado en actos de vandalismo.
Y estoy de acuerdo con la aseveración, Drive resulta un inteligente "thriller" influenciado por el film noir, un ejercicio de juego de género y estilo, un homenaje a íconos como Steve McQueen y a un joven Robert De Niro representados aquí por la figura de Gosling quien caracteriza a un perfecto antihéroe, un protagonista casi mudo, que observa y vigila, quien tiene muy pocos amigos (salvo su jefe del taller mecánico interpretado por Bryan Cranston de la popular serie de televisión Breaking Bad) y quien vive obsesionado con su vecina, una joven madre en espera de que su marido salga de cárcel. La película posee pocos diálogos, la mayor parte del prólogo está constituido por una serie de largas secuencias acompañadas de una estupenda banda sonora (la mayoría de las melodías de la autoría de Cliff Martínez) las cuales sirven para plantear la situación dramática: nuestro héroe se compromete a asistir un robo más con la finalidad de proteger a sus vecinos del hampa, sin embargo, la escena del crimen termina por ser un desastre convirtiendo a Driver en un fugitivo de la ley y en un hombre buscado por la mafia.

















