Toda una Vida

Mike Leigh es el cronista cinematográfico por excelencia de la clase media británica. Director destacado por ofrecer "pedazos de realidad" en la cotidianeidad de un grupo de personajes aparantemente ordinarios quienes esconden una variedad de sentimientos que probablemente no podrán expresar con claridad cuando se vean "tocados" por la oportunidad y por la suerte. Descubrí el trabajo de Leigh a principios de la década de los noventas con Life is Sweet, sin embargo llegué a reconocer su talento y maestría en la dirección actoral cuando ví Career Girls (mi película favorita de su filmografía), desde entonces y hasta el día de hoy sus cintas han constituido vehículos ejemplares del retrato de la clase media oprimida social y económica interpretados por un selecto grupo de los mejores histriones ingleses del momento.

Su más reciente trabajo Another Year (titulado en español Toda Una Vida) finalmente llega a la cartelera nacional después de año y medio de haberse estrenado en el Festival de Cine en Cannes donde fue considerada como una de las sólidas candidatas a llevarse la Palma de Oro del 2010. Toda Una Vida representa otro "pedazo de realidad" en donde un grupo de adultos ingleses viven un crítico momento tratando de buscar sentido a sus respectivas vidas, Tom y Gerry (Jim Broadbent y Ruth Sheen) son una pareja entrados en los sesenta años, el un geólogo y ella una psicoterapeuta, quienes forman un matrimonio aparentemente feliz y tienen un hijo único Joel ( Oliver Maltman) quien no parece haber madurado del todo.

Toda una Vida

Las situaciones se tornan incómodas en su entorno cuando ambos deciden fungir como "cupidos" con dos de sus amigos: Mary (Leslie Manville) y Ken (Peter Wright) con desastrosos resultados, todo esto en el transcurso de cuatro estaciones del año. El resultado es un filme inteligente, agudo, cargado de sentido del humor pero también de un análisis acerca de una sociedad quebrantada por las condiciones socioeconómicas y humanas, orillando a la gran mayoría de los personajes a vivir una realidad desoladora. Aunque se trata de un trabajo de ensamble, la protagonista real de la anécdota es Mary (Manville), el personaje más en contacto con sus sentimientos, una mujer abandonada por su marido quien ha encontrado refugio en el alcohol y quien lucha a toda costa evitar el convertirse en el "chiste" del grupo de amigos.

Mary es el personaje que finalmente se atreve a buscar lo que quiere aunque esto lleve a develar sus banales y contradictorios deseos como, por ejemplo, seducir a un hombre diez años menor que ella. Mary finalmente se convierte en la protagonista trágica de ese universo creado por Leigh en donde el día a día, los acontecimientos aparentemente insignificantes y el grupo de personajes atormentados por la decepción va revelando, poco a poco, ese sentimiento semiamargo que significa el vivir casi en el olvido. Para rodar esta película (y al igual que muchos de sus anteriores trabajos en cine) el director trabajó un guión inexistente, apenas dibujado, con un grupo de talentosos actores el cual se concluyó en el mismo taller de preparación actoral.

Toda una Vida

El extracto teatral de Leigh ha contribuido a que el director haga cine de una manera muy teatral en donde se da lugar a la improvisación y la colaboración permanente con el grupo creativo por lo que el proceso de gestación del filme tiene una duración mayor a la normal. Leigh es de los pocos autores que aún centran la atención de la película en la puesta en escena y en la delicada dirección de actores, logrando exquisitas secuencias que permiten el lucimiento de sus histriones. Toda Una Vida no es la excepción. Es un capítulo más de la tragicomedia humana que represente el vivir y que se ha convertido en la columna vertebral de la filmografía de Leigh. Definitvamente es nuestra recomendación de la semana.

Twitter @oscaruriel